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Historia

El Hogar Escuela Santo Domingo Savio, es atendido desde 1954 por los Salesianos Don Bosco. Durante la tiranía Trujillista el P. Bartolomé Vegh pasó a dirigir lo que en ese entonces se llamaba Granja Hogar Presidente Trujillo. Era lugar con carácter de cárcel reformatorio. En estos primeros años los Salesianos fueron transformando la obra en un Hogar, siguiendo el legado de San Juan Bosco de hacer de nuestras obras una casa que acoge, una escuela que educa, patio que divierte y una iglesia que evangeliza.

Desde su nueva visión de trabajo el Hogar Escuela ha hecho una opción preferencial por la marginación dedicándose a los niños huérfanos y más necesitados del país. Ofrece acogida, atención y promoción que transforma la dura realidad infantil, posibilitando la apertura a una formación humana cristiana para formar honrados ciudadanos y buenos cristianos.

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Reseña de Santo Domingo Savio

Domingo nació el 2 de abril de 1842, en San Juan de Riva, cerca de Chieri (Turín). Habiendo crecido en una familia rica de valores, desde pequeño impresionó muchísimo por su madurez humana y cristiana. Esperaba al sacerdote fuera de la iglesia, aun bajo la nieve, para ayudar la santa misa. Estaba siempre alegre. Había tomado con seriedad la vida, tanto que – habiendo sido admitido a la Primera Comunión, a la edad de sólo siete años – trazó en un cuadernito su programa de vida: “Me confesaré con frecuencia y comulgaré cuantas veces mi confesor me lo permita. Quiero santificar los domingos y fiestas de guardar. Mis amigos serán Jesús y María. La muerte antes que pecar”.

Con Don Bosco en el Oratorio

A los 12 años, se encontró con Don Bosco y le pidió que lo admitiera a su Oratorio de Turín porque deseaba ardientemente estudiar para llegar a ser sacerdote. Don Bosco, admirado le dijo: “Me parece que hay buena tela”. “Entonces yo seré la tela y usted el sastre”, había respondido Domingo.

Don Bosco lo aceptó en el Oratorio de Turín y Domingo le pidió que lo ayudara a “hacerse santo”. Apacible, siempre sereno y alegre, hacía grandes esfuerzos para cumplir con sus deberes de estudiante y para ayudar a sus compañeros en todos los modos posibles, enseñándoles el Catecismo, atendiendo a los enfermos y apaciguando las peleas.

A los compañeros nuevos que llegaban al Oratorio les decía: “Debes saber que aquí hacemos consistir la santidad en estar muy alegres. Sólo tratamos de evitar el pecado, que es el gran enemigo que nos roba la gracia de Dios y la paz del corazón, y tratamos de cumplir exactamente con nuestros deberes”.

La Compañía de la Inmaculada

Era muy fiel a su programa, sostenido por una intensa participación en la vida sacramental, por una devoción filial a María: gozoso en el sacrificio, fue colmado por Dios con dones y carismas.

El 8 de diciembre de 1854, cuando Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción, Domingo se consagró a María y empezó a avanzar rápidamente en la santidad. En 1856, fundó con algunos amigos del Oratorio, la “Compañía de la Inmaculada” para una acción apostólica de grupo.

Nadie supera a Domingo Savio

Mamá Margarita, que había ido a Turín para ayudar a su hijo sacerdote, le dijo a éste un día: “Tú tienes muchos jóvenes buenos, pero ninguno supera el buen corazón y la belleza del alma de Domingo Savio”. Y le explicó: “Lo veo siempre rezando, aún quedándose en la Iglesia después que salen los demás; todos los días deja algo del recreo para visitar al Santísimo Sacramento… Está en la Iglesia, como un ángel en el paraíso”.

Murió en Mondonio, el 9 de marzo de 1857. Don Bosco escribió su biografía y lloraba cada vez que la leía. Sus restos están en la Basílica de María Auxiliadora en Turín.

Su fiesta se celebra el 6 de mayo. El Papa Pío XI lo definió “Pequeño, o más bien, grande gigante del espíritu”, Es el patrono de los niños cantores y de las mamás que esperan tener un bebé, y por su intercesión se realizan cada año un número sorprendente de gracias.

Beatificado en Roma el 5 de marzo de 1950 por Pío XII y canonizado el 12 de junio de 1954 por el mismo Papa.

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